Los discos suelen querer girar de forma natural, especialmente a velocidades más bajas, por lo que conseguir que un disco vuele recto requiere un ángulo de lanzamiento plano y más velocidad de brazo.
Ponte de pie y erguido, con el brazo de lanzamiento orientado hacia el objetivo. Lleva el disco a través del pecho y completa el movimiento con un gesto de revés, como si dieras una palmada.
Lanza el disco como si fuera una pelota, guiando el movimiento con el codo. Inclínate hacia un lado unos 15 grados y suelta el disco plano mientras lo haces girar con la muñeca.